martes, 13 de abril de 2021
lunes, 12 de abril de 2021
GETSEMANÍ
“Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar
que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Siéntense aquí, entre tanto
que voy allí y oro. Y tomando a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a
entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma
está muy triste, hasta la muerte; quédense aquí, y velen conmigo” Mateo 26:36-38
Aquí encontramos a Jesús afligido en
el Monte Getsemaní. La palabra “Getsemaní” significa “Prensa de aceite”, y nos
recuerda el lugar donde se comprimía el olivo para que destile su preciado
óleo.
El aceite de olivo servía como
combustible para las lámparas, como medicamento, como jabón de aseo personal,
como elemento para la unción de reyes y sacerdotes, y como ingrediente en la
elaboración de alimentos.
Allí, en el Monte Getsemaní, Jesús
confirmó su decisión de ser “comprimido como el olivo” en la cruz del calvario.
Hoy en día, su precioso aceite, el
Espíritu Santo, llena nuestras lámparas, nos sana de toda dolencia, limpia
nuestras vidas, nos unge para servirle, y nos alimenta con su Palabra.
ORACIÓN: Padre, enséñanos a valorar
el sacrificio de Jesús y los beneficios que hemos recibido, gracias a la
decisión que confirmó en el Monte Getsemaní. Amén.
PENSAMIENTO: La decisión de Jesús
implicó entregar su propia vida para que nosotros podamos gozar de una vida
abundante. Vivir de espaldas a esto es menospreciar su sacrificio y equivale a
pisotear su preciosa sangre.
JAIME ECHEVARRÍA
sábado, 10 de abril de 2021
LA MUERTE CONTINUA
Juan 12:24
La vida de Jesús tenía como consigna la muerte. Nació para morir. Humanamente suena cruel, pero ese era su destino y Él había asumido desde lo más profundo de su ser tal objetivo divino. Pensamos que el Señor esperaba tranquilamente la hora de su muerte cuando el reloj del cielo marcara el minuto y el segundo exacto, pero no es así. Su vida fue un continuo morir. El Dios hecho Hombre, un Ser Humano de carne y hueso, debía prepararse diariamente para su día final. Como dijo Gregorio Nacianceno, uno de los padres de la iglesia, "aquello que Cristo no asumiera, Él no podría salvarlo". Así, aquello a que Él no podría negarse, tampoco Él podría exigirnos.
La alimentación de los cinco mil nos muestra ese camino de muerte elegido deliberadamente a que Él se sometió. El Evangelio de Juan lo narra así: "Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. 13 Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido. 14 Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. 15 Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey," (Juan 6:12-15). Es contundente la afirmación bíblica de que Jesús fue tentado en todo. Pensemos un momento en la humanidad del Señor ante una propuesta de tal envergadura: convertirse en el Rey de aquella multitud que tenía la barriga llena y el corazón contento. En sus cavilaciones, el Maestro pudo cuestionarse: ¿Por qué no ser su rey? David y Salomón lo habían sido, y ellos no eran más que Él. Ese era un buen argumento a su favor. La propuesta era tentadora. ¿Quién no quiere oler a multitud? Es muy humano desearlo pero es muy peligroso aceptarlo.
Líneas seguidas Juan describe la auto negación tácita del Señor: "Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte Él solo" (Juan 6:15). ¡Qué reacción tan sobria! ¡Qué lucidez para desmarcarse de aquello para lo cual no fue enviado! ¡Qué forma de morir así mismo! Jesús sabía de memoria que "si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto" (Juan 12:24). El verdadero fruto no proviene de cuánto más hacemos sino de cuánto más nos negamos a nosotros mismos. ¿Estás muriendo a ti mismo? ¡Deberías! No hay otra forma de prepararte para el día supremo de tu llamado.
Oración: Señor, ayúdanos a entender que sin negarnos a nosotros no hay posibilidad de cumplir con el llamado que nos has encargado.
Pensamiento: El verdadero fruto no proviene de cuánto más hacemos sino de cuánto más nos negamos a nosotros mismos.
Escribe #ZettaOK
jueves, 8 de abril de 2021
miércoles, 7 de abril de 2021
martes, 6 de abril de 2021
DETERMINADO HASTA EL FINAL
lunes, 5 de abril de 2021
EL ACTO MÁS ILEGAL
“Y el gobernador les dijo: Pues ¿qué
mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado! Viendo
Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó
las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este
justo; allá ustedes”. Mateo
27:23-24
La pasión y muerte de Jesús es el
acto de injusticia más grande en la historia de la humanidad. Los testigos
falsos, el arresto a escondidas, el juicio sumario, y la ejecución
inmisericorde, son los elementos que han llevado a los estudiosos a declarar el
hecho como ilegal, aun en su época.
Pero si nos quedásemos solo con esta
visión, pensaríamos que Dios perdió el control de la situación, y que fue la
maldad la que venció a la justicia.
Jesús puso en claro su maravilloso
plan de salvación cuando afirmó: “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi
vida, para volverla a tomar. Nadie me la
quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo
poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre”.
De tal modo que esta manifiesta
injusticia de los hombres, aun así, sirvió para cumplir los propósitos eternos
de Dios. El acto más ilegal de la humanidad permitió mostrar el acto más
grandioso del amor de Dios por nosotros.
ORACIÓN: Padre, gracias porque usaste
aun el mal obrar de los hombres para cumplir tus propósitos eternos de
salvación. Te adoramos por tu insondable sabiduría. Amén.
PENSAMIENTO: Nadie lo mató. Él puso
su vida por nosotros, y la volvió a tomar.
JAIME ECHEVARRÍA









