lunes, 12 de abril de 2021

Por sus heridas fuimos sanados.


 

GETSEMANÍ

“Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Siéntense aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quédense aquí, y velen conmigo”                                                                                                              Mateo 26:36-38

Aquí encontramos a Jesús afligido en el Monte Getsemaní. La palabra “Getsemaní” significa “Prensa de aceite”, y nos recuerda el lugar donde se comprimía el olivo para que destile su preciado óleo.

El aceite de olivo servía como combustible para las lámparas, como medicamento, como jabón de aseo personal, como elemento para la unción de reyes y sacerdotes, y como ingrediente en la elaboración de alimentos.

Allí, en el Monte Getsemaní, Jesús confirmó su decisión de ser “comprimido como el olivo” en la cruz del calvario.

Hoy en día, su precioso aceite, el Espíritu Santo, llena nuestras lámparas, nos sana de toda dolencia, limpia nuestras vidas, nos unge para servirle, y nos alimenta con su Palabra.

ORACIÓN: Padre, enséñanos a valorar el sacrificio de Jesús y los beneficios que hemos recibido, gracias a la decisión que confirmó en el Monte Getsemaní. Amén.

PENSAMIENTO: La decisión de Jesús implicó entregar su propia vida para que nosotros podamos gozar de una vida abundante. Vivir de espaldas a esto es menospreciar su sacrificio y equivale a pisotear su preciosa sangre.

JAIME ECHEVARRÍA

sábado, 10 de abril de 2021

LA MUERTE CONTINUA

 "De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto".

Juan 12:24

La vida de Jesús tenía como consigna la muerte. Nació para morir. Humanamente suena cruel, pero ese era su destino y Él había asumido desde lo más profundo de su ser tal objetivo divino. Pensamos que el Señor esperaba tranquilamente la hora de su muerte cuando el reloj del cielo marcara el minuto y el segundo exacto, pero no es así. Su vida fue un continuo morir. El Dios hecho Hombre, un Ser Humano de carne y hueso, debía prepararse diariamente para su día final. Como dijo Gregorio Nacianceno, uno de los padres de la iglesia, "aquello que Cristo no asumiera, Él no podría salvarlo". Así, aquello a que Él no podría negarse, tampoco Él podría exigirnos.

La alimentación de los cinco mil nos muestra ese camino de muerte elegido deliberadamente a que Él se sometió. El Evangelio de Juan lo narra así: "Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. 13 Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido. 14 Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. 15 Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey," (Juan 6:12-15). Es contundente la afirmación bíblica de que Jesús fue tentado en todo. Pensemos un momento en la humanidad del Señor ante una propuesta de tal envergadura: convertirse en el Rey de aquella multitud que tenía la barriga llena y el corazón contento. En sus cavilaciones, el Maestro pudo cuestionarse: ¿Por qué no ser su rey? David y Salomón lo habían sido, y ellos no eran más que Él. Ese era un buen argumento a su favor. La propuesta era tentadora. ¿Quién no quiere oler a multitud? Es muy humano desearlo pero es muy peligroso aceptarlo.

Líneas seguidas Juan describe la auto negación tácita del Señor: "Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte Él solo" (Juan 6:15). ¡Qué reacción tan sobria! ¡Qué lucidez para desmarcarse de aquello para lo cual no fue enviado! ¡Qué forma de morir así mismo! Jesús sabía de memoria que "si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto" (Juan 12:24). El verdadero fruto no proviene de cuánto más hacemos sino de cuánto más nos negamos a nosotros mismos. ¿Estás muriendo a ti mismo? ¡Deberías! No hay otra forma de prepararte para el día supremo de tu llamado.

Oración: Señor, ayúdanos a entender que sin negarnos a nosotros no hay posibilidad de cumplir con el llamado que nos has encargado.

Pensamiento: El verdadero fruto no proviene de cuánto más hacemos sino de cuánto más nos negamos a nosotros mismos.

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jueves, 8 de abril de 2021

miércoles, 7 de abril de 2021

martes, 6 de abril de 2021

DETERMINADO HASTA EL FINAL

 


Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.
Lucas 22:42-45
Estamos acostumbrados a hablar sobre todo lo que le aconteció a Cristo cuando fue a la cruz, el sufrió lo inimaginable por nosotros. Pero porque no retrocedemos un poco y tratamos de pensar en lo que pasaba por la cabeza de Cristo mientras ejercía su ministerio.
Recordemos que Cristo tenía en claro cuál era su misión, además sabemos que era humano y suponemos que mientras se acercaba la hora, sus pensamientos sobre lo que le acontecería se hacían cada vez más intensos.
A su vez tenemos que entender que para Dios todo tiene un tiempo y una hora determinada, nada se escapa a su voluntad, y lo que ha determinado ciertamente se cumplirá. En la Biblia vemos que a Jesús quisieron matarlo en varias oportunidades, pero no lo lograron, y el mismo dijo que era porque su hora no había llegado.
Jesús sabia por lo que pasaría, en el huerto de Getsemaní derramo su corazón delante de su Padre y le expreso como se sentía, incluso llego a pedirle pasar ese trago amargo de su lado, pero se sometió a la voluntad de Dios y siguió adelante con el plan de salvar a la humanidad. Cuando se paró de aquella oración, estaba determinado, miro hacia adelante a lo que acontecería y nunca más miro hacia atrás.
Y fue gracias a su determinación que podemos ser salvos, Jesús no era un robot, pudo haber dicho que no, por más raro que parezca, pero entendió que tenía un propósito y un llamado más grande que su vida misma y lo cumplió a cabalidad, la resurrección es prueba de que Dios estuvo satisfecho con su sacrificio. Así que hermanos, no desfallezcamos, miremos adelante y continuemos hacia la meta en esta carrera de largo aliento.
Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado
Oración: Señor gracias por seguir con el plan de Dios y por tu gran determinación al levantarte y no mirar atrás, gracias porque fue por ello que podemos tener vida y vida en abundancia.
Pensamiento: ¿Haz estado alguna vez en medio de algo que Dios quería que hagas, pero pensabas que no podrías lograrlo?, ¿Qué sucedió al final?

Luigi Zelote

LA CRUZ DE CRISTO



 

lunes, 5 de abril de 2021

LA CRUZ ES PODER DE DIOS


 DISEÑO: JHEYSON PADILLA

EL ACTO MÁS ILEGAL

“Y el gobernador les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado! Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá ustedes”.                                                                    Mateo 27:23-24

La pasión y muerte de Jesús es el acto de injusticia más grande en la historia de la humanidad. Los testigos falsos, el arresto a escondidas, el juicio sumario, y la ejecución inmisericorde, son los elementos que han llevado a los estudiosos a declarar el hecho como ilegal, aun en su época.

Pero si nos quedásemos solo con esta visión, pensaríamos que Dios perdió el control de la situación, y que fue la maldad la que venció a la justicia.

Jesús puso en claro su maravilloso plan de salvación cuando afirmó: “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar.  Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre”.

De tal modo que esta manifiesta injusticia de los hombres, aun así, sirvió para cumplir los propósitos eternos de Dios. El acto más ilegal de la humanidad permitió mostrar el acto más grandioso del amor de Dios por nosotros.

ORACIÓN: Padre, gracias porque usaste aun el mal obrar de los hombres para cumplir tus propósitos eternos de salvación. Te adoramos por tu insondable sabiduría. Amén.

PENSAMIENTO: Nadie lo mató. Él puso su vida por nosotros, y la volvió a tomar.

JAIME ECHEVARRÍA